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jueves, 19 de julio de 2018

Hereditary (El legado del diablo) - Crítica


En contadas veces, hay películas que son víctimas del fenómeno que es conocido como "hype". La sobrevaloración de una cinta antes de que sea vista puede ser un arma de doble filo: si bien para la taquilla esto es bueno, ya que muchas personas van a ir a ver la película, para el aspecto más genérico, no siempre lo es. Así, muchos espectadores entran a una sala de cine esperando ver algo con ciertas expectativas en mente, y si estas no son alcanzadas, se produce un quiebre entre lo que ellos esperan y lo que obtienen, independientemente de si el producto es bueno o malo. Y este es el caso de Hereditary, una cinta de género muy buena que, sin embargo, cae víctima no sólo de las expectativas brindadas por la prensa sino también por aquellas que se plantean los espectadores.


La historia no es algo totalmente original, sin embargo esta cuenta con una muy buena ejecución por parte del director Ari Aster y una extraordinaria actuación de la tan querida Toni Collette, la cual la lleva muy cerca del colapso nervioso. Y es en estos puntos donde Hereditary gana tanto prestigio y, en mi humilde opinión, una valoración un poco excesiva tanto por la crítica como muchos aficionados del cine. Si bien la cinematografía, la dirección de fotografía y las actuaciones son de primer nivel, la cinta decae en el aspecto narrativo. En un primer momento, la cohesión de la obra es casi perfecta, casi tan perfecta que por momentos ciertos nos hace olvidar arcos argumentales que se pasan por alto y situaciones que no tienen un punto de origen lógico. No llega a ser un caso de pura forma y poco contenido, pero se acerca bastante.

Volviendo al tema de los actores, es en papeles como estos donde ellos se pueden permitir ciertos excesos y experimentaciones. Y en el caso de Toni Collette (Little Miss Sunshine, Krampus) y Milly Shapiro esto funciona de maravilla, ya que ambas toman el papel que les dan y lo llevan a un extremo. Y lo bueno, es que estas actrices conocen los límites de dichos excesos lo suficiente como para no "pasarse de la raya". Los otros actores están muy bien también pero ninguno brilla tanto como ellas, sobre todo porque sus personajes son los que más se exploran en la película y los que últimamente, la acarrean. Y con esto, se terminan los aspectos positivos...

Entre los puntos negativos, como ya apareció más arriba, esta la historia. A pesar de tener una buena cohesión y reunir los elementos narrativos necesarios, se encuentra llena de clichés y lugares comunes. Además, muchos de los arcos argumentales se resuelven muy bruscamente y, más veces que menos, con "vueltas de tuerca" que no tienen mucho sentido con respecto a lo que se venía contando. Muchos dirán que esta película es poco predecible, y es verdad; sin embargo, no se puede predecir muy fácilmente un juego de azar, ¿no? Pues eso es lo que pasa en Hereditary, el azar está a la orden del día y su mejor amiga resulta ser la conveniencia, haciendo de la lógica un juego y no un hecho. Y ni hablar del final, acto que si bien sostiene la tensión del resto de la cinta, parece más un final de otra de las tantas películas de terror que inundan las carteleras hoy en día.


En conclusión, estamos aquí frente un muy buen producto que fue sobrevalorado tanto por la crítica como por la audiencia, simplemente por no ser el mismo bodrio al que Hollywood nos tiene acostumbrados desde hace rato dentro de este género tan complicado de lograr. En el estilo es impecable, aunque en el contenido... Deja bastante que desear.
7/10

lunes, 20 de noviembre de 2017

It comes at night (Viene de noche) - Crítica


Muchas veces, el marketing nos puede hacer ver lo que quiere que veamos y esto, en el caso del cine, muchas veces resulta perjudicial para el producto en sí. Esto es porque se generan expectativas que no cuadran enteramente con lo que las películas intentan transmitir. Y es el caso de It comes at night, película dirigida por Trey Edward Shults, que en el trailer parece una cosa pero que en realidad es algo totalmente diferente cuando nos ponemos a verla. Pero, ¿es una buena película más allá de ese problema? Sí, definitivamente. Lo malo de esto es que el trailer puede atraer a personas que estaban esperando un tipo diferente de película, con un poco más de acción, cuando en realidad lo que obtienen es un drama con (varios) elementos de terror y suspenso. 


Y ese el nudo de la cuestión. Si bien, esos elementos están presentes a lo largo de la cinta, el eje central se desarrolla en los personajes y en la interacción entre ellos. Esta no es una película que tenga sobresaltos o cantidades aberrantes de violencia, sino que su punto fuerte está en la generación de tensión y una atmósfera malsana que casi se puede palpar. Es definitivamente una película lenta, y por ese motivo muchas personas que estén esperando otro tipo de película van a pasarse toda la película esperando algo que nunca llega. Porque la historia no está al final o en una escena, sino a lo largo de toda la duración. Está en los detalles, tanto del ambiente como de los personajes, que van entretejiendo la trama. Todavía más por el hecho de que es una historia bastante simple: Una familia en medio del bosque tratando de sobrevivir a un virus letal que se encuentra con otra familia en la misma situación, lo cual genera diferentes interacciones y efectos en cada miembro del grupo. Por ello, es importante que todos los otros factores funcionen correctamente.

En este aspecto es importante reconocer las actuaciones de todo el reparto pero sobre todo de Joel Edgerton (The thing, The gift) como el padre de familia y Kelvin Harrinson Jr. (The birth of a nation) como el hijo de este. Ambos presentan una química muy particular y aportan a la tensión que mencionaba antes. No obstante, me parece desafortunado que una actriz del calibre de Carmen Ejogo (Sparkle, Selma) no haya tenido un poco más de protagonismo. 

Y por último, es muy interesante el trabajo de cámara y la edición de sonido. Las cámaras subjetivas y los planos de acercamiento sostenidos generan una sensación que nos hace sentir como que no deberíamos estar mirando eso que está pasando, como si fuera incorrecto. Elemento que también funciona muy bien en la pieza de época The witch (2015). Todo esto mezclado con sonidos bien ejecutados y una banda sonora minimalista que encaja perfectamente con lo que pasa en escena. 

A modo de conclusión, It comes at night es una película que se toma su tiempo al contar su historia, y cuyas fortalezas descansan en el desarrollo de los personajes y un gran uso del lenguaje cinematográfico para acompañarlo. Ahora bien, es verdad que puede resultar un poco densa en partes para algunas personas y hay una escena que involucra un animal que me parece totalmente gratuita e innecesaria. Sin embargo, definitivamente recomiendo esta película a cualquier persona que le interese ver algo que sale de la norma de los films de terror de este último tiempo. Ahh, y recuerden... Nunca se guíen demasiado por los trailers.

9/10