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jueves, 13 de febrero de 2020

In the tall grass (En la hierba alta) - Crítica

El miedo a la incertidumbre… Este es uno de los más antiguos miedos conocidos por el hombre, y posiblemente uno de los más conocidos por cada uno de nosotros. Al abrir una puerta y encontrar un pasillo a oscuras por delante, caminando en medio de una densa niebla de mañana o al apagar la luz para ir a dormir.

Todos estas acciones mundanamente cotidianas para nosotros tienen en común ese misterio que nos aterra y a la vez nos fascina, ese sentimiento de que algo se desplaza en la oscuridad… Acechando. Esperando.

Y en los últimas décadas, el cine de terror se viene aprovechando de este miedo ancestral, generando expectativa en el espectador mientras una trama oscura se desarrolla detrás del velo de lo desconocido. Desafortunadamente, este no es el caso de “In the tall grass (Entre la hierba alta)”, cuya premisa sobrevuela alrededor de este concepto que nunca termina de comprender. La historia trata de dos hermanos, Cal y Becky, que hacen una parada para descansar de un extenso viaje en coche. Al escuchar una voz de un niño pidiendo ayuda en un campo de hierba alta junto al camino, ellos deciden entrar a ayudarlo y se encuentran con la novedad de que a ese campo solo se entra, y no se sale.

El problema principal de In the tall grass no es la premisa, la cual en papel parece bastante interesante, sino que el mal mayor del que sufre (y créanme, son bastantes) es el de un guión incoherente por donde se lo mire. La historia empieza a perder sentido en la mitad del segundo acto, la máquina argumental que se intenta crear falla miserablemente, y ni siquiera los personajes están lo suficientemente desarrollados como para que nos interese si viven o no. Hay demasiados desaciertos en el guión como para que pueda nivelar la calidad en otras áreas, Y lamentablemente, tampoco logra mucho en ese sentido.

Dentro de las fallas estructurales básicas se pueden enumerar el ritmo inconstante que por algunos momentos va demasiado rápido y en otras asume la velocidad de un caracol, las actuaciones apenas decentes de los actores (aunque no es total culpa de ellos al tener tan poco con qué trabajar), además de la cinematografía aburrida y poco inspirada que fundamenta su paleta de colores en el verde y el marrón por alguna razón. 

Por último, hay algunos elementos a destacar que demuestran cierta preocupación por la cinta. En primer lugar, la constante búsqueda de una forma interesante de revelar la trama, ya que si bien es demasiado complicada para su propio bien, está contada desde una perspectiva al menos innovadora. En segundo lugar hay que destacar el trabajo de efectos visuales al construir ciertas escenas verdaderamente perturbadoras. Y por último, la edición de sonido es muy buena en transmitir esa sensación de soledad y confusión que busca el director a lo largo de la película. 



En conclusión, In the tall grass es una mala película que, aún teniendo elementos que la favorecen, no deja de dejar un sabor amargo luego de verla. 



3/10

domingo, 5 de agosto de 2018

Revenge (Venganza) - Crítica

No siempre todas las películas que veamos van a tener un sentido totalmente realista de lo que está pasando. A veces, cuando nos ponemos a ver algo simplemente uno se deja llevar por las reglas de juego que ese producto que estamos viendo nos propone. Puede no tener ningún sentido lo que estamos viendo en pantalla, pero por alguna razón no podemos dejar de mirar y amamos cada segundo que pasa. Este es el caso de Revenge. Y es que acá hay que tomar lo que nos dicen con pinzas y creernos todo lo que la directora nos quiere hacer creer, porque sino nos levantamos a los 20 primeros minutos maldiciendo a quien nos haya recomendado ver esta película (en este caso el que escribe). Si se logra pasar la poca verosimilitud con la realidad que tiene la cinta y se concentra en la cinematografía y el subtexto, se la puede pasar muy bien. Porque no hay momento que de respiro ni hay escena sin tensión, junto a una cinematografía que deja maravillado a cualquiera.

La totalidad del cast
En cuanto a donde ubicarla, es difícil definir su género, ya que toma elementos de muchas otras películas similares y las reescribe en clave actual. Sin embargo, podríamos ubicarla dentro del subgénero del terror llamado "rape and revenge" (violación y venganza), que radica en precisamente estos dos momentos: la violación de una mujer y la posterior venganza por parte de esta última hacia los perpetradores. Pero hay que tener mucho cuidado porque en esta película estos momentos no tienen el mismo peso que en todas las otras y ni por asomo la misma significación. Estamos frente a un producto hecho por una directora (Coralie Fargeat) que no tiene miedo de tomar las riendas del subgénero y ajustarlos al feminismo del siglo XXI. En este sentido, la historia toma forma de una especie de fábula que trata de explicar la historia de la mujer y su posición en un mundo machista, rodeada de modelos patriarcales que la hostigan y persiguen, hasta que al fin consigue dar pelea.

Maltida Lutz
Un importante elemento a destacar es la cinematografía. Cada escena que presencian nuestros ojos es un espectáculo: desde los ángulos deliberados hasta la paleta de colores, poniendo énfasis en la belleza y la hostilidad del desierto, todo marcado por una iluminación casi onírica, como si fuera un sueño de verano salpicado de violencia. Y en esto entra el muy buen uso de efectos prácticos y las abundantes cantidades de sangre utilizadas, así que si son alguien al que la sangre lo incomoda un poco, yo que ustedes pasaría de ver esta película.

Por último, las actuaciones son bastante buenas, en particular la actriz Matilda Lutz (Summertime, Rings) con una interpretación que la lleva al borde del límite, caminando en la línea entre lo realista y lo sobreexpuesto que funciona muy bien. También es destacable la actuación del principal antagonista (Kevin Janssens) como un ser frío y calculador.
Kevin Janssens

En conclusión, Revenge se establece como un homenaje a las viejas películas de los 70 que se enmarcan en el subgénero del "rape and revenge", con un giro feminista y una cinematografía sublime.  Y es muy importante entender este film como una metáfora, o alegoría, más que una narración realista de un hecho concreto. Definitivamente, recomendaría esto más a gente fan del cine de terror más ochentoso y a gente que tenga la mente abierta a propuestas un poco más extremas de simbolismos.
7/10

domingo, 25 de marzo de 2018

Black mirror (temporada 4) - Crítica

En la actualidad, con la aparición de cada vez más aparatos nuevos y aplicaciones sumamente integrales, hay un constante miedo a qué es lo que pasaría si alguien decidiera usar esos mismos artefactos en nuestra contra. Qué pasaría si lo que creamos para ayudar a otros termina por clavar el último clavo en el cajón. Esto es lo que se pregunta la serie Black mirror, dando como resultado un grupo de capítulos que, si bien atravesados por la misma temática, responden de diferentes maneras a aquella pregunta central. Sin embargo, más allá de las tecnologías conflictivas y los sucesos que acarrean, lo que hace a esta serie tan intrigante es la cuidadosa atención que se le presta a las consecuencias que este tipo de tecnologías, y su correspondiente uso (ya sea bueno o malo), conllevan en el día a día de los personajes que interactuan con ellas. Porque lo importante no es qué avances están a la puerta sino cómo pueden afectarnos como sociedad, y hasta dónde estamos dispuestos a llegar como civilización "moderna" sin poner en juego nuestra propia cordura.

Es interesante denotar el cambio de productora y distribuidor que se llevó a cabo luego de la segunda temporada, pasando de un dominio completamente inglés a un esfuerzo conjunto entre el país británico y los Estados Unidos. Esto fue catalizado por la compra de los derechos de la serie por parte de Netflix a Channel 4, un canal estatal de Gran Bretaña. Sin embargo, el creador de la serie, Charlie Broker, siguió estando a cargo del guión. Lo único que cambió fue la duración de los capítulos que empezó a extenderse y que entre los actores se sumó talento norteamericano. Más allá de eso, no hubo cambios significativos en el tono de la serie o las temáticas tratadas.

Ahora, para lo que nos interesa más, en esta cuarta temporada, hay una apreciación creciente por el uso del lenguaje cinematográfico y el estilo con respecto a las otras. Si bien, en las primeras temporadas sí se tiene muy en cuenta esto, no es lo que se destaca como sí lo hace en esta última. La gama de colores, metáforas visuales y uso de ángulos estratégicos se hacen muy presentes en la pantalla (en la mayoría de los capítulos por lo menos) y ayudan a contar la historia de una forma más interactiva. Y con respecto a los demás aspectos, la serie conserva su solidez en el plano del guión y de las actuaciones. En general, la cuarta temporada de Black mirror sigue entregando buenos productos que consiguen estar a la par de las otras temporadas. Aunque siempre es difícil analizar esta serie como un conjunto, ya que en su mayoría se siente más como una antología. Por esta razón, voy a proceder a dar una pequeña crítica de cada capítulo y, a falta de otra palabra, una especie de ranking de lo que a mí parecer son los mejores capítulos de la temporada. En algunos capítulos voy a mencionar algunos spoilers pero estarán debidamente marcados.

#1 Black museum

En mi opinión, este capítulo es el mejor sin duda de esta temporada, e incluso podría entrar en competencia con los mejores de la serie en general. Desde el ritmo perfectamente ejecutado, las muy buenas actuaciones tanto de Letitia Wright (Black panther, Urban hymn) como de Douglas Hodge (The night manager) hasta el guión, que aúna las pequeñas historias del capítulo en un final muy bien pensado que se va entretejiendo a lo largo del capítulo. El uso de colores más bien ascéticos nos indica el ambiente saneado e impoluto de los hospitales y los museos, interponiéndolo con los sucesos y locaciones del capítulo que lejos están de algo puro e impecable. Junto a esto, la inmersión se hace palpable, como si fuera que Rolo, el dueño del museo, nos estuviera contando las historias a nosotros. SPOILER El final del capítulo está muy bien ejecutado y la venganza se concreta de una forma casi poética, aunque no me haya parecido muy acertada la presencia de la madre de Nish en su cerebro luego de habernos hecho entender que ese tipo de procedimiento tiene muy pocos beneficios para el portador. SPOILER En fin, Black Museum tiene un muy buen balance en todos los aspectos, tanto lenguaje cinematográfico como trama.

# 2 Crocodile

Definitivamente uno de los episodios más oscuros, no sólo de la cuarta temporada sino de la totalidad de la serie. La historia comienza con una joven Mia (Andrea Riseborough) y un accidente que actúa como catalizador de los eventos que suceden en este capítulo, junto a una tecnología que pone en riesgo el presente de la Mia adulta. En este episodio, el uso de ángulos y las metáforas visuales prevalecen, consiguiendo que la historia se cuente a través de las imágenes además de los sucesos que se dan en él. Las actuaciones son muy buenas y el guión, aunque en momentos un poco conveniente para la protagonista, es sólido. Advierto que en el próximo apartado voy a hablar acerca de elementos de la trama con respecto a esas metáforas visuales: SPOILER El nombre del capítulo hace referencia precisamente a Mia que, como los cocodrilos, expele lágrimas que no son sinceras, atrapa a sus presas de forma silenciosa y es capaz de pasar inadvertida hasta que es muy tarde. Esto es observable en varias escenas en las que se contrapone a Mia con sus potenciales víctimas, ella siempre detrás, silenciosa. SPOILER

#3 U.S.S. Callister

Desde el principio, este episodio juega con las expectativas de la audiencia, haciéndonos identificar con ciertos personajes y odiar a otros, sólo para subvertirlas constantemente a lo largo del metraje. También, juega con las expectativas de la serie y lo que esperamos de ella, por lo que gana puntos en originalidad. En esta historia, no hay héroes ni villanos, sino sólo personas que quieren sentirse en control de sí mismos y de todo lo que los rodea. Nuevamente, las actuaciones son óptimas en general, aunque no hay nadie que destaque del resto. Las tomas son interesantes y en todo momento los personajes son lo suficientemente interesantes para mantenernos atentos. Aunque sí hay presente un problema con el ritmo, el cual es inconstante y algunas veces, interrumpe la inmersión. No obstante, U.S.S. Callister es un buen y sólido episodio dentro de la temporada que dialoga con la idea de la inteligencia artificial y el mundo de los videojuegos.

#4 Metalhead

Honestamente, este es uno de los episodios que más disfruté esta temporada, más allá de que sea un producto un poco inferior a los primeros tres que mencioné anteriormente. Acá se deja un poco de lado el guión, para darle paso a la imagen, que nos habla y nos interpela. Porque Metalhead no quiere ser más de lo que intenta ser, un survival en constante tensión. La premisa es simple: Un mundo post-apocalíptico dominado por las máquinas en el que un grupo de sobrevivientes tiene que sobrevivir. El enfoque está en el estilo (todo el capítulo está en blanco y negro) y la lucha constante por la supervivencia. Esto está muy bien logrado, gracias a la actriz que trae a la vida a Bella (Maxine Peak) y al implacable ritmo, que se analoga con la máquina que persigue a nuestra protagonista. No obstante, acepto que hay problemas: los personajes no están bien desarrollados, los diálogos son un poco desechables y el origen del apocalipsis no está claro. Aunque, como está expreso antes, la temática del episodio está centrado en la supervivencia en un mundo incoloro, abandonado y sin esperanzas, y en la búsqueda de eso que nos permite seguir luchando.

# 5 Hang the DJ

A algunos lectores les parecerá un poco extraño que este episodio esté tan bajo en la lista, ya que en casi todas los otros rankings está en el primer o segundo puesto. No obstante, es mi pensamiento que este es uno de los episodios más sobrevalorados de la temporada y por una razón totalmente errónea que voy a debatir en el sector con spoilers del final. En este capítulo, se ponen en pugna las relaciones virtuales que se establecen hoy en día llevadas a un extremo bastante grande. Si bien la ejecución de Hang the DJ es correcta y no hay más errores que algunas actuaciones un poco rígidas, el capítulo se queda ahí. No hay innovaciones ni elementos artísticos interesantes y el final es palpable a través de todo el episodio, por lo menos el primero. Lo más genuino de todo es la relación entre Amy (Joe Cole) y Frank (Georgina Campbell) que gracias a los actores nos hace importar de alguna forma. Sin embargo, en general el episodio se queda en un "bien" general. SPOILER El hecho de que Amy y Frank hayan sido cookies (que tienen conciencia de sí mismos) todo ese tiempo nos confirma que al menos 998 humanos fueron asesinados virtualmente al terminar la simulación, así que no puede decirse que el episodio tenga un final feliz. SPOILER

# 6 Arkangel

Definitivamente, uno de los episodios más flojos de la temporada. Es desagradable el hecho de que haya sido dirigido por Jodie Foster, actriz y  directora a la que aprecio mucho, quien en este episodio no hace un muy buen trabajo. La trama es sumamente predecible y las situaciones en muchos casos son copiadas de un millón de otras películas y series que tratan el tema de la paternidad "helicóptero". En esta oportunidad, Charlie Brooker cayó por el desfiladero, ya que ni siquiera el final se siente como un cierre suficiente para el capítulo. Y a pesar de que se tiene esa tecnología nueva que permite vigilar a los chicos 24/7 y evitar literalmente que presencien actos de violencia, esta ruta es rápidamente descartada en pos de una aproximación explorada hasta el cansancio de la hija adolescente rebelde. En conclusión, Arkangel tenía mucho potencial de ser un buen producto, sin embargo no pudo salir de la zona de convencionalidad y apuntar a una historia más alejada de la moralina tecnológica y que explore las consecuencias de dicha tecnología en la mente humana.

8/10

lunes, 18 de diciembre de 2017

Gerald's game (El juego de Gerald) - Crítica

Me gustaría que piensen en los momentos en los que se encuentran más vulnerables... ¿Listo? Bueno, pues estoy casi seguro de que el estar desnudo o con poca ropa pasó por su mente. Y esa premisa es una de las tantas que ahonda Gerald's game, ¿qué tan vulnerables podemos llegar a estar frente a otras personas y, más aún, frente a nosotros mismos? En este thriller, que se puede encontrar fácilmente en Netflix, nos ocupa la historia de Jessie, una ama de casa que acepta la idea de su marido Gerald de irse a una cabaña en el medio de la nada para "renovar la llama". Obviamente, para la mala suerte de la protagonista, las cosas dan un giro inesperado y Jessie termina esposada a la cama. Y fácilmente, el film es uno de los mejores del género de este año. Y ahora veamos por qué.

Antes que nada, es importante resaltar que el director de esta película es Mike Flanagan (Oculus, Hush), quien se especializa en el género, así que ya tiene muy buena partida en el departamento cinematográfico. El tono se mantiene constante durante todo el metraje, logrando un ambiente claustrofóbico y tenso que te atrapa y no te suelta hasta que se alcanza el clímax final. Y de más está decir que la dirección de fotografía está impecable, al igual que el uso de la cámara. Esto último vale ser reconocido debido al hecho de que la locación casi siempre es única, por lo que es indispensable innovar constantemente con el trabajo de cámara.

En relación a la trama y al guión, si bien no son muy complejos, son suficientes. La historia es simple, aunque lo importante está en el interior, en los estados psicológicos por los que pasa la protagonista y cómo se ejecutan de una forma bastante efectiva. Y esto se ve reforzado por unas muy buenas actuaciones por parte de Carla Gugino (Sucker Punch, San Andreas) y Bruce Greenwood (Capote, Mad men), en donde la primera se pone la película a cuestas básicamente. 

Y para la parte menos amable, es preciso mencionar el efectismo. En muchas oportunidades Gerald's game se sube al tren del shock, en busca de quizás una clasificación mayor o simplemente para "asustar" más. Y es ahí donde pierde un poco del terreno que ganó al principio, con su ritmo lento y su enfoque en personajes, más que en eventos. No obstante, esto no toma control de la cinta y puede ser digerido por la mayoría, aunque tengo que advertir que son escenas bastante gráficas.

En suma, Gerald's game es una película que no pertenece tanto al género del terror sino más al thriller psicológico, y que juega con los estados mentales tanto de la protagonista como de la audiencia. Y por esto es que es sumamente recomendable, además de que está en Netflix, lo cual es algo que queda muy cómodo. Aunque cuidado con las cosas cómodas, no vaya a ser que nos quedemos encadenados a ellas.


lunes, 20 de noviembre de 2017

It comes at night (Viene de noche) - Crítica


Muchas veces, el marketing nos puede hacer ver lo que quiere que veamos y esto, en el caso del cine, muchas veces resulta perjudicial para el producto en sí. Esto es porque se generan expectativas que no cuadran enteramente con lo que las películas intentan transmitir. Y es el caso de It comes at night, película dirigida por Trey Edward Shults, que en el trailer parece una cosa pero que en realidad es algo totalmente diferente cuando nos ponemos a verla. Pero, ¿es una buena película más allá de ese problema? Sí, definitivamente. Lo malo de esto es que el trailer puede atraer a personas que estaban esperando un tipo diferente de película, con un poco más de acción, cuando en realidad lo que obtienen es un drama con (varios) elementos de terror y suspenso. 


Y ese el nudo de la cuestión. Si bien, esos elementos están presentes a lo largo de la cinta, el eje central se desarrolla en los personajes y en la interacción entre ellos. Esta no es una película que tenga sobresaltos o cantidades aberrantes de violencia, sino que su punto fuerte está en la generación de tensión y una atmósfera malsana que casi se puede palpar. Es definitivamente una película lenta, y por ese motivo muchas personas que estén esperando otro tipo de película van a pasarse toda la película esperando algo que nunca llega. Porque la historia no está al final o en una escena, sino a lo largo de toda la duración. Está en los detalles, tanto del ambiente como de los personajes, que van entretejiendo la trama. Todavía más por el hecho de que es una historia bastante simple: Una familia en medio del bosque tratando de sobrevivir a un virus letal que se encuentra con otra familia en la misma situación, lo cual genera diferentes interacciones y efectos en cada miembro del grupo. Por ello, es importante que todos los otros factores funcionen correctamente.

En este aspecto es importante reconocer las actuaciones de todo el reparto pero sobre todo de Joel Edgerton (The thing, The gift) como el padre de familia y Kelvin Harrinson Jr. (The birth of a nation) como el hijo de este. Ambos presentan una química muy particular y aportan a la tensión que mencionaba antes. No obstante, me parece desafortunado que una actriz del calibre de Carmen Ejogo (Sparkle, Selma) no haya tenido un poco más de protagonismo. 

Y por último, es muy interesante el trabajo de cámara y la edición de sonido. Las cámaras subjetivas y los planos de acercamiento sostenidos generan una sensación que nos hace sentir como que no deberíamos estar mirando eso que está pasando, como si fuera incorrecto. Elemento que también funciona muy bien en la pieza de época The witch (2015). Todo esto mezclado con sonidos bien ejecutados y una banda sonora minimalista que encaja perfectamente con lo que pasa en escena. 

A modo de conclusión, It comes at night es una película que se toma su tiempo al contar su historia, y cuyas fortalezas descansan en el desarrollo de los personajes y un gran uso del lenguaje cinematográfico para acompañarlo. Ahora bien, es verdad que puede resultar un poco densa en partes para algunas personas y hay una escena que involucra un animal que me parece totalmente gratuita e innecesaria. Sin embargo, definitivamente recomiendo esta película a cualquier persona que le interese ver algo que sale de la norma de los films de terror de este último tiempo. Ahh, y recuerden... Nunca se guíen demasiado por los trailers.

9/10

lunes, 6 de noviembre de 2017

It stains the sands red (Arenas sangrientas) - Crítica

      Cuando hablamos de películas de zombies, generalmente pensamos en la típica vaina de acción y sesos volando de la mayoría de los films del último tiempo. Pero It stains the sands red (2017) se desvía de ese camino hacia un híbrido entre terror, drama y comedia que definitivamente es un soplo de aire fresco. Ahora, ese aire fresco ¿es una brisa de verano perfumada o un fétido y denso hedor?


     La película comienza con una escenario conocido, una pareja huyendo del apocalipsis zombie hacia un lugar seguro se detienen al lado de la ruta y su auto queda atorado en la arena. Luego de un tiempo sin saber qué hacer aparece un zombie que deja como única sobreviviente a la pobre Molly (Brittany Allen) que corre hacia el desierto, y ahí es donde empieza de verdad la película. Allí ella se tendrá que enfrentar no sólo a los elementos sino a una amenaza que la sigue lentamente pero de forma constante y que no necesita descansar: el mismo zombie (Juan Riedinger) que devoró a su novio (Merwin Mondesir).

        Si bien la premisa parece simple y sin posibles sorpresas, el director y escritor Colin Minihan se las ingenia para abordar varios temas a lo largo del film, lo cual agrega subtramas interesantes y un par de interpretaciones que salen de la aparente superficialidad de la historia. Porque acá no todo lo que brilla es oro y no todo lo que camina es zombie, ya que los objetos y personajes que aparecen en cada escena se transforman en representaciones que guían la trama subyacente. Por lo que, en sí, hay dos formas de ver It stains the sand red, como una comedia de terror común y corriente, o como una comedia dramática con elementos de terror. Desde esa perspectiva, cuenta la historia de una mujer que sufre un cambio de vida en un ambiente apocalíptico.

         Si elegimos ver esta película de la última forma, es fácil en una segunda revisión encontrar cada uno de los simbolismos que se presentan tanto a través de los objetos que lleva consigo la protagonista como con el zombie que la persigue. Y ahí es donde funciona, en el desarrollo de esta trama subyacente que hace que el personaje de Molly se desarrolle en conjunción con su persecutor, quien tiene un papel crucial en ese desarrollo. Incluso podemos catalogar al zombie de personaje de tanto papel que cumple, créase o no. No obstante, algunos elementos no funcionan del todo y ciertos cambios en la dinámica entre la protagonista y el “antagonista” se producen muy rápido, lo cual termina desembocando en situaciones un poco ridículas.

         Y esto nos lleva a las contras del film, que no son pocas. En primer lugar, hay algunas escenas que terminan pareciendo muy poco verosímiles debido a la intención de seguir desarrollando esa subtrama, pero abandonando la sutilidad del primer acto en favor de una menor duración del largometraje. En segundo lugar, si bien el dúo de Molly y el zombie hacen un muy buen trabajo, más allá de algunas sobreactuaciones en lugares específicos, los demás actores son menos que decentes. Aunque esto no es demasiado problemático ya que sólo aparecen en un 10% de la película. Y finalmente, el ritmo no es constante a lo largo del largometraje y la película sufre como resultado de esto.


         En última instancia, It stains the sand red es una película que tiene ideas muy buenas pero que no se enfoca en su totalidad en dichas ideas para tener la ejecución perfecta que podría haber tenido. También, la posibilidad de un presupuesto mayor podría haberla beneficiado en gran manera, resolviendo muchos de los problemas que tiene. Y si bien tiene una ejecución medianamente buena, la historia sigue siendo todavía muy simple como para compensarla, más allá de que el desarrollo de la protagonista esté muy bien logrado.

         Definitivamente la recomendaría para fans del subgénero zombie y del terror en general, pero no es una película para todos los gustos.


6/10

sábado, 4 de julio de 2015

It follows (Te sigue) - Crítica


En los últimos tiempos, hay un déficit bastante palpable en el mundo del cine de terror en cuanto calidad de las cintas y originalidad de ideas. Películas como Ouija, Annabelle o The Lazarus effect llenan los cines por sus características convencionales e inundan al espectador con toneladas de clichés antiquísimos y los ya repetidos hasta el cansancio "jumpscares". Este tipo de películas son las que las masas parecen disfrutar y no estoy juzgando a nadie, ya que estos productos son los únicos que se encuentran disponibles en las salas tradicionales representando a un género tan emblemático como el terror. Las películas de corte más "indie" (exceptuando el subgénero mockumentary) no tienen acceso, generalmente, a las grandes pantallas y desgraciadamente, muchas de las buenas ideas y excelentes ejecuciones se encuentran entre estas. Y este es el caso de It follows. 


En la cinta se nos cuenta la historia de Jay (Maika Monroe), una chica de 19 años que se encuentra en una etapa de comienzos, con la universidad y una nueva relación. Sin embargo, todo cambia cuando de esta relación (sobre todo en el momento de la chanchada) se desprenden consecuencias desagradables. En resumidas cuentas, la pobre de Jay tiene relaciones con un pibe y este le pasa un demonio que cambia de forma que la sigue todo el tiempo, pero lo interesante es que el susodicho solo camina.


Esta película es una apuesta del director David Robert Mitchell por el terror de las viejas épocas, aquel que erizaba la piel y que no tenía que mostrar lo que hay adentro de un abdomen para causar sensaciones de incomodidad en los espectadores. Esto se denota desde la primera escena, donde la cámara subjetiva y el POV (point of view) juegan un papel esencial a la hora de generar tensión. En general, el director otorga a estos tipos de tomas una gran importancia a lo largo de todo el metraje y aporta al claro estilo setentero-ochentero que se intenta (y se logra con éxito) dar al film. También es notable el homenaje a dichas películas de los años 70 y 80 con la banda sonora y algunas escenas que se metamorfosean directamente del Halloween (1987) de John Carpenter, además de todo el tono de la película.


It follows es una película que es difícil de encasillar en un solo género (subgénero) y eso descansa en la originalidad del argumento, aunque dicha característica también resta un poco a la claridad del mismo. Si bien, esta es una película que considera la inteligencia y la agudeza-memoria visual del espectador, también deja de lado a veces información necesaria y querida por el espectador que permitiría ampliar el universo que se está creando. Hay muchas cosas que se ven solamente si se presta atención a los detalles y eso es muy bueno, pero también hay dudas que no se resuelven con solo ser un buen observador.


En el apartado de las actuaciones todos hacen un buen trabajo, algunos mejor que otros. Sin embargo, cabe destacar la impecable performance de Maika Monroe como Jay, la cual da vida y transitividad al film, y también ayuda a mantener el tono general de angustia y desesperación frente a una situación que está muy por fuera del control de la protagonista. Esta joven pero talentosa actriz ya participó en otras películas, entonando siempre como actriz de reparto (The guest, Labor day), pero este es su primer protagónico y lo hace de diez. También es necesario destacar la labor del director en la dirección de los "followers" que terminan siempre teniendo ese aire sobrenatural y malsano que necesita esta película, y al contrastar con su entorno de forma natural.


Por último, aplausos a David Robert Mitchell por sus excelentes tomas y manejo de la cámara y a Mike Gioulakis, el director de fotografía, por los planos cuasi embrujados de Boston y el interesante uso de los grises y difuminados en todas las escenas. Todos estos aspectos contribuyeron al resultado final y al subtexto metafórico que se logra durante la duración del metraje.


En resumen, It follows es un thriller muy bien elaborado con varios elementos del cine de terror, que aunque no llega a dar miedo sí inquieta e incomoda con muy pocos elementos utilizados en los momentos justos. Esta película, así como The Babadook (2014), renuevan el género del terror y lo fantástico haciendo girar el eje depositado en el gore y los jumpscares hacia la creación de tensión real en pantalla y el sostenimiento de la misma, como hacían los films de antaño. Es una lástima que mucha gente va a pasar por alto estas implicancias y seguramente tildarán a esta película de aburrida o lenta, cuando en realidad se posiciona como un excelente ejercicio de reflexión y metáfora sobre la juventud y el ámbito en el que se mueve.


8/10

martes, 25 de febrero de 2014

12 años de esclavo - Crítica

Cargas ideológicas. ¿Qué podría venir a la cabeza cuando se habla de esto en una película? Y más aún, ¿qué significa que una obra posea carga ideológica? Y antes que cierren la página y busquen otra cosa para hacer, quiero avisar que no pretendo contestar esa pregunta (los más acérrimos críticos saben que hay millones de libros acerca de eso) pero sí ejemplificarla de alguna manera. Pero antes que nada, digamos que la carga ideológica cinematográfica es el grado en que una película habla sobre algo, comúnmente relacionado al tema de lo social. Así que sabiendo lo básico, adentrémonos en una película que de ideológica tiene hasta el título.

12 de años de esclavo es un drama dirigido por Steve McQueen (Hunger, Shame) que nos traslada a la lejana pero atroz época de 1850, cuando los derechos humanos eran solo síntomas de delirios febriles. El film se desarrolla en Estados Unidos, en los condados de Washington y Nueva Órleans (mayormente). La historia que nos cuenta McQueen es la de Solomon Northup, un violinista y músico afroamericano con sus papeles de libertad al día, quien desafortunadamente es engañado y cae en manos de esclavistas del condado de Nueva Órleans. En ese momento Solomon adquiere el nombre de Platt y pierde toda la libertad de la que alguna vez gozó, convirtiéndose en un mero esclavo que, para su desgracia, sabía leer y escribir. A partir de allí, comenzamos el viaje en el que acompañaremos a Solomon/Platt por esos 12 cruentos años de su vida.


Empecemos por el punto más fuerte del film, aunque encontrarlo es como tratar de buscar lo más rico de una paella española, simplemente es todo rico. Visto y considerando esto, lo que para mí es uno de los frentes de ataque más satisfactorios que usa McQueen en esta película son las actuaciones. Primero, como protagonista de esta odisea tenemos a un estupendo Chiwetel Ejiofor (2012, Children of Men) interpretando a Solomon Northup, en uno de sus mejores papeles hasta ahora. En segundo lugar, pero no menos importante, emerge de la nada la señorita Lupita Nyong'o con una performance que honestamente me dejó la boca abierta. Definitivamente, ambos actores son candidatos muy fuertes para el Oscar a mejor actor y mejor actriz de reparto de este año. Sin embargo, no hay que olvidarse del excelente reparto que completa la grilla, entre los cuales se destacan Michael Fassbender, Paul Dano, Brad Pitt, Sarah Paulson, Paul Giamatti, Alfre Woodard, entre otros.

Otro de los hilos centrales que sostiene a este film en lo alto es nada más y nada menos que la dirección de Steve McQueen. La cinematografía y la fuerza que irradia cada fotograma es de tal magnitud que en algunas escenas no necesita diálogo ni una tremenda actuación para expresar un sentimiento o incluso una idea, solo imagen y sonido. Cada escena, hasta las más cruentas, puede congelarse y enmarcarse conformando un cuadro exquisito que no podemos dejar de ver. Los enfoques y la fotografía que usa este señor son posiblemente de otro planeta, lo cual afirma y reafirma su claro talento innato con la cámara. Con una estupenda dirección de fotografía y un sonidista de aquellos, McQueen coordina un universo que se sale de la pantalla y queda impreso en nuestra mente. Inolvidable.

Obviamente que otros elementos entran en juego para hacer de esta película una de las mejores que vi en 2014 hasta ahora, y para agregar a McQueen a mi lista de directores predilectos. Entre esos elementos se encuentra un guión muy bien estructurado y potente, cargado de crítica social hacia esa época y hacia nosotros mismos, al ponernos en piel no solo de las víctimas sino también de los victimarios. Y aquí entra en juego lo que dije al principio sobre carga ideológica. Esta abunda en un sentido fluído, y esta no nos bombardea con pensamientos de odio sino que nos permite pensar y reflexionar sobre esa época y sobre las decisiones que cada uno de los personajes tomaba. Incluso, al final de la película, con unas simples frases y con ausencia de diálogo se nos comunica una posición del guionista con respecto a esta película. No es un guión superficial, sino que se mete en profundidad en el tema, "destripando" todos sus recovecos frente a nuestros ojos. Y digo esta palabra porque es así, no se nos da un segundo de descanso, porque el ritmo que tiene McQueen es bastante rapidito, así que no pestañeen... No, en serio. No pestañeen.


También, la ambientación, el diseño de vestuario y los efectos especiales son muy efectivos a la hora de terminar de construir esta gran obra, de la cual seguramente oiremos en los oscar de este año.

El único punto en contra que le reprocho a McQueen es el hecho de haberme hecho llorar como un marrano la mitad de la película. Pero fuera de eso, está todo más que perfecto. Este no es un film fácil de ver pero vale la pena echarle un vistazo, estoy seguro de que nadie se va a decepcionar.

martes, 28 de enero de 2014

El lobo de Wall street

Al entrar en la sala del cine el domingo pasado esperaba ver una muy buena película de nuestro querido director Martin Scorsese, que seguramente tendría una gran dosis de violencia y un ritmo totalmente desorbitado el que a menudo marea a la vez que fascina. Sin embargo, al salir de ver El lobo de Wall street me di cuenta de por qué este señor es uno mis directores favoritos. No solo alcanzó mis expectativas sino que las superó, pero eso sí, no con creces, porque esta vez el bueno de Martin se quedó medio corto. 
 
La historia está basada en la autobiografía de Jordan Belfort, un ex corredor de bolsa quién fue condenado por fraude bursátil y lavado de dinero por la creación de una compañía de inversión un poco turbia, y ésta es bastante simple: Un joven Jordan (Di Caprio) ve como en su primer día de trabajo en Wall Street el precio de las acciones de la empresa para la cual trabaja se viene abajo, forzándolo a trabajar en una inversora de centavos. Luego de un tiempo, Jordan empieza su propia firma y junto con el crecimiento exponencial de la misma, crecen también las adicciones al sexo, las drogas y el alcohol.  


Empecemos con las cosas en las que esta película falla, siendo la primera y principal la duración. Porque ya es un trabajo de concentración muy arduo el sentarse a ver una película de 2 horas, pero 3 horas se alargan y mucho, sin importar qué tan bueno sea el director o cuántos pechos se vean en la pantalla (y creánme, se ven hasta el hartazgo). Si bien estructuralmente bien ejecutada, la obra de Scorsese peca de repetitiva en algunas partes, sin embargo ninguna escena acaba por ser densa. El otro fallo que considero bajó la calidad del producto fue la cantidad de escenas innecesarias a lo largo de la película, sobre todo sexuales y/o de fiesta. O sea, yo entiendo que el cine de este director siempre se sumerja en excesos (lo cual es muy divertido de mirar y seguramente de filmar) pero en este caso podría haberse evitado su abuso.


Por otra parte, la obra de Scorsese tiene miles de aciertos que llegan, incluso a contrarrestar estos fallos de una forma sublime. El mayor acierto del director en el film es su habilidad innata de construir personajes tanto creíbles como interesantes sin mover un pelo. Y en esto es lo que se destaca la película, tomando en cuenta que es una comedia. Van de la mano acá la dirección de Scorcese, el trabajo de los guionistas y un magnífico elenco que está a la altura de las circunstancias. Leonardo Di Caprio hace un excelente trabajo como el infame Jordan Belfort, le sigue Jonah Hill acompañándolo en un tono más cómico pero igualmente bueno y Kyle Chandler, como el detective más sexy de la ciudad. También quiero mencionar a la actriz Margot Robbie, quien no se deja intimidar por la presencia de Di caprio, como la esposa de Belfort. 

Otro punto favor es la puesta en escena, porque si bien es una película relativamente moderna está ambientada en los años noventa, y esto se nota. Era en esa época que la cocaína y otras drogas fuertes pateaban fuerte en la puerta de los EE.UU., cosa que influye mucho en la ambientación del film. Y ya que estamos hablando de excesos vertiginosos y salvajes, entra en juego acá también, el ritmo alocado y vibrante que Scorsese pone a todas sus obras, el cual no falta en esta.


Así que en síntesis, El lobo de Wall street es una película muy buena que merece la pena el visionado. Si bien tiene algunos fallos menores, vale la pena ver esta pieza del gran director Martin Scorsese sobre todo por la ambientación, los complejos y divertidos personajes (con una parte especial del señor Matthew McConaughey) y la experiencia de ver la vida de un hombre irse por el retrete en el "pequeño" lapso de 3 horas. Eso sí, planificación y almohadones antes de lanzarse a verla.