lunes, 18 de diciembre de 2017

Gerald's game (El juego de Gerald) - Crítica

Me gustaría que piensen en los momentos en los que se encuentran más vulnerables... ¿Listo? Bueno, pues estoy casi seguro de que el estar desnudo o con poca ropa pasó por su mente. Y esa premisa es una de las tantas que ahonda Gerald's game, ¿qué tan vulnerables podemos llegar a estar frente a otras personas y, más aún, frente a nosotros mismos? En este thriller, que se puede encontrar fácilmente en Netflix, nos ocupa la historia de Jessie, una ama de casa que acepta la idea de su marido Gerald de irse a una cabaña en el medio de la nada para "renovar la llama". Obviamente, para la mala suerte de la protagonista, las cosas dan un giro inesperado y Jessie termina esposada a la cama. Y fácilmente, el film es uno de los mejores del género de este año. Y ahora veamos por qué.

Antes que nada, es importante resaltar que el director de esta película es Mike Flanagan (Oculus, Hush), quien se especializa en el género, así que ya tiene muy buena partida en el departamento cinematográfico. El tono se mantiene constante durante todo el metraje, logrando un ambiente claustrofóbico y tenso que te atrapa y no te suelta hasta que se alcanza el clímax final. Y de más está decir que la dirección de fotografía está impecable, al igual que el uso de la cámara. Esto último vale ser reconocido debido al hecho de que la locación casi siempre es única, por lo que es indispensable innovar constantemente con el trabajo de cámara.

En relación a la trama y al guión, si bien no son muy complejos, son suficientes. La historia es simple, aunque lo importante está en el interior, en los estados psicológicos por los que pasa la protagonista y cómo se ejecutan de una forma bastante efectiva. Y esto se ve reforzado por unas muy buenas actuaciones por parte de Carla Gugino (Sucker Punch, San Andreas) y Bruce Greenwood (Capote, Mad men), en donde la primera se pone la película a cuestas básicamente. 

Y para la parte menos amable, es preciso mencionar el efectismo. En muchas oportunidades Gerald's game se sube al tren del shock, en busca de quizás una clasificación mayor o simplemente para "asustar" más. Y es ahí donde pierde un poco del terreno que ganó al principio, con su ritmo lento y su enfoque en personajes, más que en eventos. No obstante, esto no toma control de la cinta y puede ser digerido por la mayoría, aunque tengo que advertir que son escenas bastante gráficas.

En suma, Gerald's game es una película que no pertenece tanto al género del terror sino más al thriller psicológico, y que juega con los estados mentales tanto de la protagonista como de la audiencia. Y por esto es que es sumamente recomendable, además de que está en Netflix, lo cual es algo que queda muy cómodo. Aunque cuidado con las cosas cómodas, no vaya a ser que nos quedemos encadenados a ellas.


lunes, 20 de noviembre de 2017

It comes at night (Viene de noche) - Crítica


Muchas veces, el marketing nos puede hacer ver lo que quiere que veamos y esto, en el caso del cine, muchas veces resulta perjudicial para el producto en sí. Esto es porque se generan expectativas que no cuadran enteramente con lo que las películas intentan transmitir. Y es el caso de It comes at night, película dirigida por Trey Edward Shults, que en el trailer parece una cosa pero que en realidad es algo totalmente diferente cuando nos ponemos a verla. Pero, ¿es una buena película más allá de ese problema? Sí, definitivamente. Lo malo de esto es que el trailer puede atraer a personas que estaban esperando un tipo diferente de película, con un poco más de acción, cuando en realidad lo que obtienen es un drama con (varios) elementos de terror y suspenso. 


Y ese el nudo de la cuestión. Si bien, esos elementos están presentes a lo largo de la cinta, el eje central se desarrolla en los personajes y en la interacción entre ellos. Esta no es una película que tenga sobresaltos o cantidades aberrantes de violencia, sino que su punto fuerte está en la generación de tensión y una atmósfera malsana que casi se puede palpar. Es definitivamente una película lenta, y por ese motivo muchas personas que estén esperando otro tipo de película van a pasarse toda la película esperando algo que nunca llega. Porque la historia no está al final o en una escena, sino a lo largo de toda la duración. Está en los detalles, tanto del ambiente como de los personajes, que van entretejiendo la trama. Todavía más por el hecho de que es una historia bastante simple: Una familia en medio del bosque tratando de sobrevivir a un virus letal que se encuentra con otra familia en la misma situación, lo cual genera diferentes interacciones y efectos en cada miembro del grupo. Por ello, es importante que todos los otros factores funcionen correctamente.

En este aspecto es importante reconocer las actuaciones de todo el reparto pero sobre todo de Joel Edgerton (The thing, The gift) como el padre de familia y Kelvin Harrinson Jr. (The birth of a nation) como el hijo de este. Ambos presentan una química muy particular y aportan a la tensión que mencionaba antes. No obstante, me parece desafortunado que una actriz del calibre de Carmen Ejogo (Sparkle, Selma) no haya tenido un poco más de protagonismo. 

Y por último, es muy interesante el trabajo de cámara y la edición de sonido. Las cámaras subjetivas y los planos de acercamiento sostenidos generan una sensación que nos hace sentir como que no deberíamos estar mirando eso que está pasando, como si fuera incorrecto. Elemento que también funciona muy bien en la pieza de época The witch (2015). Todo esto mezclado con sonidos bien ejecutados y una banda sonora minimalista que encaja perfectamente con lo que pasa en escena. 

A modo de conclusión, It comes at night es una película que se toma su tiempo al contar su historia, y cuyas fortalezas descansan en el desarrollo de los personajes y un gran uso del lenguaje cinematográfico para acompañarlo. Ahora bien, es verdad que puede resultar un poco densa en partes para algunas personas y hay una escena que involucra un animal que me parece totalmente gratuita e innecesaria. Sin embargo, definitivamente recomiendo esta película a cualquier persona que le interese ver algo que sale de la norma de los films de terror de este último tiempo. Ahh, y recuerden... Nunca se guíen demasiado por los trailers.

9/10

lunes, 6 de noviembre de 2017

It stains the sands red (Arenas sangrientas) - Crítica

      Cuando hablamos de películas de zombies, generalmente pensamos en la típica vaina de acción y sesos volando de la mayoría de los films del último tiempo. Pero It stains the sands red (2017) se desvía de ese camino hacia un híbrido entre terror, drama y comedia que definitivamente es un soplo de aire fresco. Ahora, ese aire fresco ¿es una brisa de verano perfumada o un fétido y denso hedor?


     La película comienza con una escenario conocido, una pareja huyendo del apocalipsis zombie hacia un lugar seguro se detienen al lado de la ruta y su auto queda atorado en la arena. Luego de un tiempo sin saber qué hacer aparece un zombie que deja como única sobreviviente a la pobre Molly (Brittany Allen) que corre hacia el desierto, y ahí es donde empieza de verdad la película. Allí ella se tendrá que enfrentar no sólo a los elementos sino a una amenaza que la sigue lentamente pero de forma constante y que no necesita descansar: el mismo zombie (Juan Riedinger) que devoró a su novio (Merwin Mondesir).

        Si bien la premisa parece simple y sin posibles sorpresas, el director y escritor Colin Minihan se las ingenia para abordar varios temas a lo largo del film, lo cual agrega subtramas interesantes y un par de interpretaciones que salen de la aparente superficialidad de la historia. Porque acá no todo lo que brilla es oro y no todo lo que camina es zombie, ya que los objetos y personajes que aparecen en cada escena se transforman en representaciones que guían la trama subyacente. Por lo que, en sí, hay dos formas de ver It stains the sand red, como una comedia de terror común y corriente, o como una comedia dramática con elementos de terror. Desde esa perspectiva, cuenta la historia de una mujer que sufre un cambio de vida en un ambiente apocalíptico.

         Si elegimos ver esta película de la última forma, es fácil en una segunda revisión encontrar cada uno de los simbolismos que se presentan tanto a través de los objetos que lleva consigo la protagonista como con el zombie que la persigue. Y ahí es donde funciona, en el desarrollo de esta trama subyacente que hace que el personaje de Molly se desarrolle en conjunción con su persecutor, quien tiene un papel crucial en ese desarrollo. Incluso podemos catalogar al zombie de personaje de tanto papel que cumple, créase o no. No obstante, algunos elementos no funcionan del todo y ciertos cambios en la dinámica entre la protagonista y el “antagonista” se producen muy rápido, lo cual termina desembocando en situaciones un poco ridículas.

         Y esto nos lleva a las contras del film, que no son pocas. En primer lugar, hay algunas escenas que terminan pareciendo muy poco verosímiles debido a la intención de seguir desarrollando esa subtrama, pero abandonando la sutilidad del primer acto en favor de una menor duración del largometraje. En segundo lugar, si bien el dúo de Molly y el zombie hacen un muy buen trabajo, más allá de algunas sobreactuaciones en lugares específicos, los demás actores son menos que decentes. Aunque esto no es demasiado problemático ya que sólo aparecen en un 10% de la película. Y finalmente, el ritmo no es constante a lo largo del largometraje y la película sufre como resultado de esto.


         En última instancia, It stains the sand red es una película que tiene ideas muy buenas pero que no se enfoca en su totalidad en dichas ideas para tener la ejecución perfecta que podría haber tenido. También, la posibilidad de un presupuesto mayor podría haberla beneficiado en gran manera, resolviendo muchos de los problemas que tiene. Y si bien tiene una ejecución medianamente buena, la historia sigue siendo todavía muy simple como para compensarla, más allá de que el desarrollo de la protagonista esté muy bien logrado.

         Definitivamente la recomendaría para fans del subgénero zombie y del terror en general, pero no es una película para todos los gustos.


6/10

sábado, 4 de julio de 2015

It follows (Te sigue) - Crítica


En los últimos tiempos, hay un déficit bastante palpable en el mundo del cine de terror en cuanto calidad de las cintas y originalidad de ideas. Películas como Ouija, Annabelle o The Lazarus effect llenan los cines por sus características convencionales e inundan al espectador con toneladas de clichés antiquísimos y los ya repetidos hasta el cansancio "jumpscares". Este tipo de películas son las que las masas parecen disfrutar y no estoy juzgando a nadie, ya que estos productos son los únicos que se encuentran disponibles en las salas tradicionales representando a un género tan emblemático como el terror. Las películas de corte más "indie" (exceptuando el subgénero mockumentary) no tienen acceso, generalmente, a las grandes pantallas y desgraciadamente, muchas de las buenas ideas y excelentes ejecuciones se encuentran entre estas. Y este es el caso de It follows. 


En la cinta se nos cuenta la historia de Jay (Maika Monroe), una chica de 19 años que se encuentra en una etapa de comienzos, con la universidad y una nueva relación. Sin embargo, todo cambia cuando de esta relación (sobre todo en el momento de la chanchada) se desprenden consecuencias desagradables. En resumidas cuentas, la pobre de Jay tiene relaciones con un pibe y este le pasa un demonio que cambia de forma que la sigue todo el tiempo, pero lo interesante es que el susodicho solo camina.


Esta película es una apuesta del director David Robert Mitchell por el terror de las viejas épocas, aquel que erizaba la piel y que no tenía que mostrar lo que hay adentro de un abdomen para causar sensaciones de incomodidad en los espectadores. Esto se denota desde la primera escena, donde la cámara subjetiva y el POV (point of view) juegan un papel esencial a la hora de generar tensión. En general, el director otorga a estos tipos de tomas una gran importancia a lo largo de todo el metraje y aporta al claro estilo setentero-ochentero que se intenta (y se logra con éxito) dar al film. También es notable el homenaje a dichas películas de los años 70 y 80 con la banda sonora y algunas escenas que se metamorfosean directamente del Halloween (1987) de John Carpenter, además de todo el tono de la película.


It follows es una película que es difícil de encasillar en un solo género (subgénero) y eso descansa en la originalidad del argumento, aunque dicha característica también resta un poco a la claridad del mismo. Si bien, esta es una película que considera la inteligencia y la agudeza-memoria visual del espectador, también deja de lado a veces información necesaria y querida por el espectador que permitiría ampliar el universo que se está creando. Hay muchas cosas que se ven solamente si se presta atención a los detalles y eso es muy bueno, pero también hay dudas que no se resuelven con solo ser un buen observador.


En el apartado de las actuaciones todos hacen un buen trabajo, algunos mejor que otros. Sin embargo, cabe destacar la impecable performance de Maika Monroe como Jay, la cual da vida y transitividad al film, y también ayuda a mantener el tono general de angustia y desesperación frente a una situación que está muy por fuera del control de la protagonista. Esta joven pero talentosa actriz ya participó en otras películas, entonando siempre como actriz de reparto (The guest, Labor day), pero este es su primer protagónico y lo hace de diez. También es necesario destacar la labor del director en la dirección de los "followers" que terminan siempre teniendo ese aire sobrenatural y malsano que necesita esta película, y al contrastar con su entorno de forma natural.


Por último, aplausos a David Robert Mitchell por sus excelentes tomas y manejo de la cámara y a Mike Gioulakis, el director de fotografía, por los planos cuasi embrujados de Boston y el interesante uso de los grises y difuminados en todas las escenas. Todos estos aspectos contribuyeron al resultado final y al subtexto metafórico que se logra durante la duración del metraje.


En resumen, It follows es un thriller muy bien elaborado con varios elementos del cine de terror, que aunque no llega a dar miedo sí inquieta e incomoda con muy pocos elementos utilizados en los momentos justos. Esta película, así como The Babadook (2014), renuevan el género del terror y lo fantástico haciendo girar el eje depositado en el gore y los jumpscares hacia la creación de tensión real en pantalla y el sostenimiento de la misma, como hacían los films de antaño. Es una lástima que mucha gente va a pasar por alto estas implicancias y seguramente tildarán a esta película de aburrida o lenta, cuando en realidad se posiciona como un excelente ejercicio de reflexión y metáfora sobre la juventud y el ámbito en el que se mueve.


8/10

jueves, 27 de febrero de 2014

This is the end - Crítica

Obviamente, al empezar a ver This is the end no tenía expectativas muy altas, ya que se veía como las miles de comedias que reúnen un reparto de estrellas de cierto género (véase Valentine's day, New year) y empiezan a lanzar líneas argumentales a lo que me importa. La verdad era que no estaba muy entusiasmado. Sin embargo, cuando terminé de verla agradecí la falta de expectativas al comienzo, ya que es fácil alcanzarlas y sobrepasarlas. Tampoco se engañen, sigue siendo una película de comedia que reúne a muchas estrellas del mundo de la comedia y de la cultura pop actual, y que arroja a la cara del espectador lluvias de gags para quizás acertarla con alguno y hacerle reir. Vayamos un poco más en profundidad.



Si empezamos por el argumento, nos damos cuenta que no es ninguna obra maestra, ni siquiera está bien estructurada. Todos los hilos argumentales quedan unidos muy pobremente y muy pocos cierran completamente. Hay muchas cosas que pasan y no hay ningún hilo conductor que las vincule. Y cuando digo muchas cosas, son MUCHAS cosas, porque esta película lo que no tiene de racional definitivamente lo tiene de loca. Eso es algo digno de resaltar, ya que no se guardaron nada, incluso en el final hay una pequeña sorpresa para la nostalgia (o todo lo contrario a la misma, lo dejo a su criterio). 


Junto al argumento se encuentra un guión bastante decente pero que queda opacado por la cantidad de gags consecutivos que le agregaron. Pero como no puede ser de otra forma, todo esto se encuentra dirigido con batuta por las manos primerizas de Seth Rogen (50/50, Knocked up) y Evan Goldberg en la dirección (cosa que se nota un poquitito).

Con respecto a los actores, no hay mucho que decir. Todos hacen un trabajo ok, algunos un poco más mediocres que otros pero siempre en una línea aceptable. Destaco especialmente a James Franco (127 hours, Milk) con su neurótica versión de sí mismo, a Jay Baruchel (She's out of my league, How to train your dragon) haciendo de la voz de la razón y el premio a la actuación más mediocre de Jonah Hill (Moneyball, The wolf of wall street). Acompañan de forma correcta un graciosísimo Craig Robinson y una sorpredentemente buena para la comedia Emma Watson.

Una última cosa que quiero destacar son los efectos especiales. No sé quiénes habrán sido los genios detrás de ellos pero la verdad es que me dejaron boquiabierto. Para ser una comedia apocalíptica, todos los efectos son más que satisfactorios hasta el punto en que el CGI casi ni se nota. Lo que más me impresionó fueron los efectos de las criaturas, los cuales denotan un gran trabajo y dedicación. Tranquilos, no voy a hacer ningún spoiler.

Aunque todo lo que dije recién no concuerda mucho con la primera idea de que la película no es tan mala como pintaba, es porque la película cumple un objetivo primordial, y ese es el de entretener. Y si algo hace este film es dar entretenimiento de primera. Si bien está plagada de gags estúpidos, logra sacarnos una sonrisa más de una vez. Si bien no tiene los mejores actores del mundo, estos ponen todo su empeño para sacarnos varias carcajadas. Y por último, si bien no es una muy buena película técnicamente, yo la disfruté como un idiota.

martes, 25 de febrero de 2014

12 años de esclavo - Crítica

Cargas ideológicas. ¿Qué podría venir a la cabeza cuando se habla de esto en una película? Y más aún, ¿qué significa que una obra posea carga ideológica? Y antes que cierren la página y busquen otra cosa para hacer, quiero avisar que no pretendo contestar esa pregunta (los más acérrimos críticos saben que hay millones de libros acerca de eso) pero sí ejemplificarla de alguna manera. Pero antes que nada, digamos que la carga ideológica cinematográfica es el grado en que una película habla sobre algo, comúnmente relacionado al tema de lo social. Así que sabiendo lo básico, adentrémonos en una película que de ideológica tiene hasta el título.

12 de años de esclavo es un drama dirigido por Steve McQueen (Hunger, Shame) que nos traslada a la lejana pero atroz época de 1850, cuando los derechos humanos eran solo síntomas de delirios febriles. El film se desarrolla en Estados Unidos, en los condados de Washington y Nueva Órleans (mayormente). La historia que nos cuenta McQueen es la de Solomon Northup, un violinista y músico afroamericano con sus papeles de libertad al día, quien desafortunadamente es engañado y cae en manos de esclavistas del condado de Nueva Órleans. En ese momento Solomon adquiere el nombre de Platt y pierde toda la libertad de la que alguna vez gozó, convirtiéndose en un mero esclavo que, para su desgracia, sabía leer y escribir. A partir de allí, comenzamos el viaje en el que acompañaremos a Solomon/Platt por esos 12 cruentos años de su vida.


Empecemos por el punto más fuerte del film, aunque encontrarlo es como tratar de buscar lo más rico de una paella española, simplemente es todo rico. Visto y considerando esto, lo que para mí es uno de los frentes de ataque más satisfactorios que usa McQueen en esta película son las actuaciones. Primero, como protagonista de esta odisea tenemos a un estupendo Chiwetel Ejiofor (2012, Children of Men) interpretando a Solomon Northup, en uno de sus mejores papeles hasta ahora. En segundo lugar, pero no menos importante, emerge de la nada la señorita Lupita Nyong'o con una performance que honestamente me dejó la boca abierta. Definitivamente, ambos actores son candidatos muy fuertes para el Oscar a mejor actor y mejor actriz de reparto de este año. Sin embargo, no hay que olvidarse del excelente reparto que completa la grilla, entre los cuales se destacan Michael Fassbender, Paul Dano, Brad Pitt, Sarah Paulson, Paul Giamatti, Alfre Woodard, entre otros.

Otro de los hilos centrales que sostiene a este film en lo alto es nada más y nada menos que la dirección de Steve McQueen. La cinematografía y la fuerza que irradia cada fotograma es de tal magnitud que en algunas escenas no necesita diálogo ni una tremenda actuación para expresar un sentimiento o incluso una idea, solo imagen y sonido. Cada escena, hasta las más cruentas, puede congelarse y enmarcarse conformando un cuadro exquisito que no podemos dejar de ver. Los enfoques y la fotografía que usa este señor son posiblemente de otro planeta, lo cual afirma y reafirma su claro talento innato con la cámara. Con una estupenda dirección de fotografía y un sonidista de aquellos, McQueen coordina un universo que se sale de la pantalla y queda impreso en nuestra mente. Inolvidable.

Obviamente que otros elementos entran en juego para hacer de esta película una de las mejores que vi en 2014 hasta ahora, y para agregar a McQueen a mi lista de directores predilectos. Entre esos elementos se encuentra un guión muy bien estructurado y potente, cargado de crítica social hacia esa época y hacia nosotros mismos, al ponernos en piel no solo de las víctimas sino también de los victimarios. Y aquí entra en juego lo que dije al principio sobre carga ideológica. Esta abunda en un sentido fluído, y esta no nos bombardea con pensamientos de odio sino que nos permite pensar y reflexionar sobre esa época y sobre las decisiones que cada uno de los personajes tomaba. Incluso, al final de la película, con unas simples frases y con ausencia de diálogo se nos comunica una posición del guionista con respecto a esta película. No es un guión superficial, sino que se mete en profundidad en el tema, "destripando" todos sus recovecos frente a nuestros ojos. Y digo esta palabra porque es así, no se nos da un segundo de descanso, porque el ritmo que tiene McQueen es bastante rapidito, así que no pestañeen... No, en serio. No pestañeen.


También, la ambientación, el diseño de vestuario y los efectos especiales son muy efectivos a la hora de terminar de construir esta gran obra, de la cual seguramente oiremos en los oscar de este año.

El único punto en contra que le reprocho a McQueen es el hecho de haberme hecho llorar como un marrano la mitad de la película. Pero fuera de eso, está todo más que perfecto. Este no es un film fácil de ver pero vale la pena echarle un vistazo, estoy seguro de que nadie se va a decepcionar.

martes, 28 de enero de 2014

El lobo de Wall street

Al entrar en la sala del cine el domingo pasado esperaba ver una muy buena película de nuestro querido director Martin Scorsese, que seguramente tendría una gran dosis de violencia y un ritmo totalmente desorbitado el que a menudo marea a la vez que fascina. Sin embargo, al salir de ver El lobo de Wall street me di cuenta de por qué este señor es uno mis directores favoritos. No solo alcanzó mis expectativas sino que las superó, pero eso sí, no con creces, porque esta vez el bueno de Martin se quedó medio corto. 
 
La historia está basada en la autobiografía de Jordan Belfort, un ex corredor de bolsa quién fue condenado por fraude bursátil y lavado de dinero por la creación de una compañía de inversión un poco turbia, y ésta es bastante simple: Un joven Jordan (Di Caprio) ve como en su primer día de trabajo en Wall Street el precio de las acciones de la empresa para la cual trabaja se viene abajo, forzándolo a trabajar en una inversora de centavos. Luego de un tiempo, Jordan empieza su propia firma y junto con el crecimiento exponencial de la misma, crecen también las adicciones al sexo, las drogas y el alcohol.  


Empecemos con las cosas en las que esta película falla, siendo la primera y principal la duración. Porque ya es un trabajo de concentración muy arduo el sentarse a ver una película de 2 horas, pero 3 horas se alargan y mucho, sin importar qué tan bueno sea el director o cuántos pechos se vean en la pantalla (y creánme, se ven hasta el hartazgo). Si bien estructuralmente bien ejecutada, la obra de Scorsese peca de repetitiva en algunas partes, sin embargo ninguna escena acaba por ser densa. El otro fallo que considero bajó la calidad del producto fue la cantidad de escenas innecesarias a lo largo de la película, sobre todo sexuales y/o de fiesta. O sea, yo entiendo que el cine de este director siempre se sumerja en excesos (lo cual es muy divertido de mirar y seguramente de filmar) pero en este caso podría haberse evitado su abuso.


Por otra parte, la obra de Scorsese tiene miles de aciertos que llegan, incluso a contrarrestar estos fallos de una forma sublime. El mayor acierto del director en el film es su habilidad innata de construir personajes tanto creíbles como interesantes sin mover un pelo. Y en esto es lo que se destaca la película, tomando en cuenta que es una comedia. Van de la mano acá la dirección de Scorcese, el trabajo de los guionistas y un magnífico elenco que está a la altura de las circunstancias. Leonardo Di Caprio hace un excelente trabajo como el infame Jordan Belfort, le sigue Jonah Hill acompañándolo en un tono más cómico pero igualmente bueno y Kyle Chandler, como el detective más sexy de la ciudad. También quiero mencionar a la actriz Margot Robbie, quien no se deja intimidar por la presencia de Di caprio, como la esposa de Belfort. 

Otro punto favor es la puesta en escena, porque si bien es una película relativamente moderna está ambientada en los años noventa, y esto se nota. Era en esa época que la cocaína y otras drogas fuertes pateaban fuerte en la puerta de los EE.UU., cosa que influye mucho en la ambientación del film. Y ya que estamos hablando de excesos vertiginosos y salvajes, entra en juego acá también, el ritmo alocado y vibrante que Scorsese pone a todas sus obras, el cual no falta en esta.


Así que en síntesis, El lobo de Wall street es una película muy buena que merece la pena el visionado. Si bien tiene algunos fallos menores, vale la pena ver esta pieza del gran director Martin Scorsese sobre todo por la ambientación, los complejos y divertidos personajes (con una parte especial del señor Matthew McConaughey) y la experiencia de ver la vida de un hombre irse por el retrete en el "pequeño" lapso de 3 horas. Eso sí, planificación y almohadones antes de lanzarse a verla.